Estoy escribiendo esto mientras todavía siento los efectos
en mi interior del taller LA VOZ EN EL PARTO que nos ha ofrecido Esther
Santiago esta tarde.
Estos efectos son lo que me he llevado del taller: la
vibración sonora por todo mi cuerpo, el centramiento que me ha proporcionado
cantar conscientemente y la dulzura de Esther santiago que me ha llegado al
corazón y al alma.
Tiene Esther una positividad que transpira por todos los
poros de su piel. La experiencia
endorfínica y empoderada de su parto nos la transmite con cada palabra, con
cada gesto, con cada explicación e impregna el ambiente. Ella nos hace saber que otra forma de parir
es posible: una forma cantora, centrada en un recurso propio, el de la voz y sus
infinitas posibilidades, que siempre está con nosotros.
En el taller hemos cantado, todos, sin juicio, utilizando
las vocales O y A que nos proporcionan apertura, y los tonos graves que relajan
la pelvis, sintiendo la vibración del sonido por todo nuestro cuerpo, aprendiendo
a relajar la mandíbula y la boca, tan relacionada con la vagina y el canal del
parto a la vez que visualizábamos una imagen de apertura (aquella que cada cual
ha tomado de su imagenería personal). Y
hemos aprendido también a acompañar a la mujer de parto, con masajes sonoros en
la zona del sacro, con nuestra presencia y nuestra voz.
Rosa Zaragoza nos ha honrado con su presencia como
participante en el taller. ¿Qué más se
puede pedir? Hemos disfrutado de una tarde bella, que perdurará en el recuerdo
y en el cuerpo de todos los que hemos asistido por mucho tiempo.
Gracias Esther.
Gracias Rosa. Gracias a todos los
participantes.




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